Celia Moreno |
Un rincón en el que escribir cuando me apetezca lo que me apetezca. Mis fotos en Flickr. Mi Twitter. |
La tarifa de Última Hora ha desaparecido de la pestaña de descuentos de la renovada página web de Renfe
Facua espera que si la compañía decide eliminar o modificar otras tarifas actualmente vigentes como la Tarifa Web o la Tarifa Estrella, Renfe informe a los usuarios de los cambios para evitar que se repita esta situación.
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Lo primero de todo, advierto que en este texto hago un uso abusivo del adjetivo “maravilloso”, pero es que quedaba muy feo poner otro adjectivo más [MODO IRONIA]adecuado[/MODO IRONIA]. También repito en varias ocasiones ”dichoso”, que en adelante tendrá que ir siempre acompañado de este MODO IRONIA, que me he ahorrado.
Comienza mi ladrillo que tengo que descargar en algún sitio, porque verdaderamente tengo un cabreo encima que estoy por tirar el teléfono por la ventana.
Tengo un iPhone 3G con Apple Care contratado. Hace algo así como 5 semanas, cuando salió la actualización al iOS4, mi teléfono comenzó a ir cada día peor. Se quedaba bloqueado, no conseguía recibir llamadas ya que se congelaba la pantalla, la alarma no era posible pararla… Intenté restaurar el teléfono con los ajustes de origen, a sacarle mis datos… probé mil cosas antes de recurrir al maravilloso servicio de Apple.
Dichoso el día (un viernes tarde… ¿por qué no fui al parque a correr un rato?) en que se me ocurrió descolgar el teléfono y llamar al 900150503; comenzó una locución… pulsé cada una de las teclas que me llevarían a hablar con un educado y correcto teleoperador. Tras indicarle todos mis datos, los del teléfono y explicarle lo mejor posible mi problema, el teleoperador me comenta que como tengo contratado el maravilloso Apple Care no hay problema en que envíe gratuitamente mi iPhone y me envíen otro de reemplazo. ¡Qué alegría! Le doy todos los datos necesarios para el envío y me indica que el lunes a primera hora UPS recogería mi teléfono y en unos días más tarde recibiría otro; y así fue, el lunes recogieron mi iPhone, y días más tarde recibo el de reemplazo que… ¡vaya hombre! que mala suerte…. tiene fuga de luz…. percibo que cuando se trabaja con el teléfono en la oscuridad, una cantidad importante de la luz de la pantalla se sale por un filo del teléfono. El primer iPhone que tuve no tenía este problema, así que ni corta ni perezosa decido ponerme en contacto de nuevo con el telefóno 900 para ver qué solución puede tener mi problema.
Miércoles por la mañana… de nuevo, ¡dichoso día! Repito todo el procedimiento, tecleando cada una de las opciones que me pide la locución que escucho al otro lado del auricular, y tras unos 10 minutitos de nada consigo hablar con una teleoperadora. Le indico todo el proceso que he seguido hasta ahora, y el estado del teléfono que tengo en ese momento en mi poder, así que ella se disculpa en nombre de la empresa que lleva detrás y me facilita la opción de volver a reemplazar el teléfono, pero esta vez lleva sorpresa, algo que olvidó su anterior compañero citar: tengo derecho a recibir un teléfono en el mismo momento en el que me recogen el estropeado… anda, y yo con el Nokia 6610i… Como la opción me parece bastante lógica y aceptable (te retienen algo más de 300 euros de la cuenta hasta que llega tu teléfono a reparar a la fábrica, tras lo cual se te devuelve “teóricamente”), decido optar por ella y le facilito todos mis datos a la amable teleoperadora. Ella se vuelve a disculpar en nombre de la empresa y abre una incidencia interna para que el teléfono de reemplazo esta vez sea nuevo y no vuelva a suceder.
Hasta aquí mi paciencia más o menos andaba bien, después de haber estado sin mi teléfono y haber recibido uno en mal estado… un fallo lo tiene cualquiera y se lo puedo perdonar a la empresa que hasta ahora era santo de mi devoción. Pues nada, allí que el viernes por la mañana aparece el repartidor de UPS, que me entrega un teléfono de reemplazo y se lleva el anterior. ¡Qué bien! Conecto el teléfono al ordenador, le meto todos mis datos tras actualizar el software (viene con la versión 3 y ya está la 4).
Muy contenta por este nuevo cambio ya que pensaba que todo había acabado, me dirijo a la cocina con mi teléfono en la mano cuando….. ¡no puede ser! en la oscuridad de nuevo tiene fuga de luz; incluso más que el anterior… Con todo el cabreo encima, llamo de nuevo al dichoso 900. Vuelvo a marcar todas las opciones de la locución, y tras los minutos de espera, una operadora me responde. Relato toda la secuencia de incidencias que la teleoperadora escucha atentamente, tras lo que se ruega mis disculpas, pero esta vez mis disculpas costaban algo más, ya que un fallo lo tiene cualquiera, pero dos ya me parecía algo más difícil de digerir.
Esta vez no solicito aquella opción que tiene mi maravilloso Apple Care, ya que entonces serían unos 700 euros retenidos ya en la cuenta, ya que aún no me habían devuelto los 300 y pico del anterior. La chica toma todos mis datos y procede a la apertura de otra nueva incidencia para un nuevo reemplazo de producto.
El lunes recogen de nuevo el teléfono en casa, y esta vez tengo que volver a usar el Nokia 6610i que amablemente ha prestado mi pareja; me dan un número de seguimiento para poder ver por dónde va el teléfono y tener una idea de cuando enviarán el nuevo.
Miércoles por la mañana, mis nervios ya no pueden más, llevo 1 semana y media con este lío que parecía sencillisimo tal y como lo contaba el primer operador de aquel maravilloso 900 al que llamé aquel dichoso viernes tarde. El estado de la reparación del teléfono que se llevaron el lunes me indica que llegó ese mismo lunes por la noche, pero sigue pendiente de diagnóstico. Por otro lado, mis 300 euros siguen retenidos, pero el teléfono aquel llegó también el lunes; como todo me parece raro decido llamar al maravilloso 900 y espero que me atiendan gracias a mi maravilloso Apple Care.
Comienza la locución, y ya noto que cada vez que pulso las teclas para ir al menú adecuado, mis dedos los impulso más y más fuerte. Estoy cabreada, sí. Tras 15 minutos a la espera que un “Apple Advisor” pueda atender mi llamada, una teleoperadora algo menos educada que sus antecesores responde al otro lado de la línea. Comienzo abordando el tema de la devolución del dinero en mi cuenta bancaria, a lo que ella me comenta que debería tenerlo ya en cuenta, porque el teléfono llegó el lunes, pero que va a preguntar en el departamento correspondiente. Me tiene a la espera escuchando música 7 minutos (llevo ya 21 minutos de llamada, espero que estén grabando ésta porque es buena). Vuelve la chica, me dice que el teléfono llegó el martes (WTF: ¿no dijo antes el lunes?), inexplicablemente estaba en Holanda desde el domingo pero lo entregan el martes a pesar de lo que pone en el seguimiento del paquete. Comienzo a pensar que el día que repartieron la suerte yo estaba muy lejos del mostrador.
Mi interlocutora insiste en que como el teléfono se entregó el martes, la devolución del dinero se debía realizar en el siguiente día (miércoles), así que debo esperar el día para que se me libere ese dinero.
Perfecto, asunto solucionado; procedamos al otro asunto: el 3er reemplazo de iPhone. Indico este nuevo número de incidencia y escucho como ella consulta con su ordenador:
- Ajam…. sí, aquí lo tengo, me aparece como que llegó el teléfono el mismo lunes, ¿es correcto?
- Sí, supongo, lo recogieron el lunes por la mañana, llegaría ese mismo día…. - ajam, bueno, en ese caso, Apple tiene un plazo legal de 5 a 7 días hábiles para proceder a la reparación del producto.
- Vaya, ¿entonces debo estar otra semana más sin móvil? es que verá, este no es el primer móvil que envío a reparar, el primero fue el viernes tarde…. (bla bla) - le indico todo el rollo que llevo hasta ahora recorrido
De nuevo escucho unas disculpas en nombre de la empresa, pero a mi ya no me sirven de nada, quiero una solución a mi problema.
- Bueno, espere usted estos 5 o 7 días hábiles y vuelva a llamar si aún no ha recibido el teléfono de reemplazo.
¡Y una leche! ya me enfado de verdad, empiezo a relatar de nuevo todo el proceso, le digo que no tengo teléfono, que lo necesito y que quiero una solución.
- Voy a pasarte con un superior a ver si puede solucionarte algo más.
¡10 minutos de espera! Me va a dar algo… ¡llego colgada del teléfono 30 minutos! Se pone al teléfono la supervisora, de nuevo me pide disculpas en nombre de la empresa, y usa la peor excusa de todas:
- Verá, debe usted comprender que el volumen de producto con el que trabajamos es muy elevado, así que de vez en cuando salen partidas en mal estado.
¿Pero y a mi qué? yo solo quiero uno de esos productos. Es normal que salga una partida mala, y de ahí viene el primer error, pero… ¿y este segundo? ¿y aquella incidencia interna que habían abierto para que no se repitiese?
- Verá, entiendo que puede salir una partida mala, por eso no me enfadé con el primer error, sino que civilizadamente busqué la solución, pero verá… es que esa solución no fue del todo correcta (por segunda vez por vuestra parte).
- Si, pero es que los teléfonos que se envían de reemplazo son remanufacturados.
¿Comorrl? ¿que os envío un teléfono bien ensamblado y me devolveis uno mal ensamblado? Ay Apple…. Ay maravilloso Apple Care….
- Bueno, entonces… ¿el teléfono que me enviaréis también estará mal?
- No no no no…
- Ajam… entonces… ¿estará bien?
- Bueno, no se lo puedo asegurar, esperemos que no…
Uhmm…. me huele mal el asunto. Bueno, después del tira y afloja, me dice que curiosamente se acaba de dar la orden para que me envíen el teléfono de reemplazo para que el jueves lo tenga en casa. ¡Yuhu! con qué rapidez trabajan si metes presión… Me dice que cuando ella vea que el teléfono me llega me llamará para personalmente pedirme opinión y ver si verdaderamente estoy satisfecha con el producto.
Perfecto, tras 40 minutos de charla parece que he solucionado los problemas, en el mismo miércoles recibiré mi dinero de vuelta y el jueves tengo el teléfono nuevo.
Jueves por la mañana, el dinero sigue sin llegar ¬¬’ ufffffffffffffffffffffffff….
Me armo de paciencia y marco de nuevo el dichoso 900, con la dichosa locución y marco las teclas en el Nokia de reemplazo (gracias de nuevo). Esta vez el tiempo de espera es de tan solo 5 minutos: ¡hoy es mi día de suerte!
Indico el número de incidencia y pregunto por el dinero. Mi interlocutora pronuncia las palabras que me trago como puedo:
- La devolución del dinero tarde de 7 a 10 días hábiles, según el banco.
WTF! ¿y lo de ayer?
- Verá, es que ayer su compañera me dijo que ayer mismo tenía hecha la devolución.
- Ajam… y ¿recuerda su nombre?
- Pues no, he hablado ya con todo vuestro departamento… (mi cabreo florece)
- Bueno, aquí no dispongo de esa información, pero lamento que mi compañera le diese una información falsa o poco veraz.
- ¬¬’ ¿está tomandome usted el pelo?
- No no, en absoluto. La devolución se hará, un momento que haga las cuentas….. si el teléfono llegó el lunes (no no no no no, esto si que no….. ahora ese sí que llegó el lunes y no el martes como me decían ayer….)… 1, 2, 3… 10. Ya, si el día 20 aún no se le ha hecho la devolución vuelva a ponerse en contacto con nosotros.
- Ajam…. ¬¬’ muchas gracias…
- ¿Puedo ayudarle en algo más? - por un momento en mi cabeza se me ocurrieron miles de frases con las que poder responder a esta pregunta, pero… me decidí por una, a la que me ha llevado toda esta situación.
- No, gracias, ya me han ayudado bastante.
- Gracias por confiar en Apple, tenga un buen día.
Aún no ha llegado este tercer iPhone de reemplazo, pero tengo clarísimo que como llegue, así me lo quedaré, como si es un aifon importado de China.
En fin, la próxima vez si me quiero comprar otro producto de Apple, después de los… hago la cuenta de los productos que hay en casa:
- 2 ipod’s
- 2 macbook
- 1 Time Capsule
- 1 Airport Express
- 1 Apple Hi-fi
- 2 iPhone
Si, solo esos productos, la próxima vez que quiera otro producto, me lo pensaré dos veces, y si se me ocurriese contratar el maravilloso Apple Care…. me lo pensaré una tercera vez.
(Si llega el iPhone esta tarde pondré algo sobre el estado del mismo, sólo para que se sepa el final de la historia).
Continuará…
Buenos días,
Como cada mañana acudo al trabajo cayendo en esa monotonía de la que la mayoría de los mortales somos presa. Además, como cada mañana enciendo mi ordenador para comenzar una larga jornada de trabajo, abro la cajonera y allí están, mis auriculares. Los conecto como cada mañana y hago doble click sobre ese icono fantástico con unas onditas dibujadas:
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¿Por qué hago esto cada mañana?
1. - Soy de esas personas a las que la música les causa una mezcla de sensaciones maravillosa.
2. - No puedo escuchar el ruido de la oficina sin perder la concentración en el código que estoy escribiendo.
3. - A causa de la 2, no puedo escuchar la radio, ya que le pese a quien le pese, cada día hay más y más publicidad en la radio y ahora en verano hay escasez de ideas.
4. - Me cansa escuchar siempre la misma música.
5. - No soy persona de un solo artista ni un solo género.
6. - He tenido tiempo de encontrar por internet varias listas de reproducción que contienen canciones que me emocionan.
……………………….. y todo es una larga lista de porqués uso TODOS los días spotify.
Aquí os dejo enlaces a algunas de las listas que tengo por si alguno anda escaso de tiempo:
FIB 2009 de MiCantimplora
FIB 2010 de MiCantimplora
Musiquita de Celia de una servidora
Thursday / midday / work de earcos
gumCádiz de pedromoreno
Musica de Jose de josemoreno
Uhmmm… ¡vamos con algo dulce!
Es un experimento, así que pongo aquí la receta un poco a ciegas.
Ingredientes:
2 huevos
150 gr. de azúcar
150 gr. de harina
1 cucharita de levadura
1 vaso de leche (no entero, unos 3/4 o así)
Media tableta de chocolate sin leche
Una cucharita de Paladín
Elaboración:
En un cuenco bien grande para que sea cómodo batir los ingredientes, se echan los huevos, la harina, el azúcar, la leche, la levadura y el Paladín. Ojo con no olvidar la levadura, ya que sino el bizcocho no se elevará y quedará aplastado. Por otro lado se pica el chocolate para que queden trozos de todos los tamaños (yo he usado el accesorio picador de la batidora), desde casi polvo hasta trozos medianos del tamaño de garbanzos más o menos (esto es a gusto de cada uno). Cuando estén todos los ingredientes bien batidos (queda hecha una crema) se echa el chocolate y se remueve todo con una cuchara.
Por otro lado se unta con mantequilla todo el recipiente en el que se va a hacer el bizcocho en el horno para que éste no se pegue. Truco de mi madre: espolvorear harina encima de la mantequilla para asegurarse aún más de que no se pega. Truco personal: para echar la harina cómodamente, usar un colador, de manera que no se forman montañas de harina y se puede espolvorear de manera más homogénea.
Se echa toda la masa batida con el chocolate mezclado en el recipiente y va directo al horno. Truco de mi madre: si se usa un recipiente sin agujero en el centro, colocarlo encima de la rejilla del horno, no de la bandeja, ya que el centro es más probable que quede crudo al no dejar que pase el aire.
En el horno se debe dejar unos 30-40 min, según el molde en el que se ponga tardará más o menos. No poner muy fuerte para que se haga bien por dentro (unos 160º).
Espero que salga bueno.
¡¡Buen provecho!!
Cada día estoy más convencida de que un servicio que tenga detrás al Estado (véase Seguridad Social, de la que algún día tendré que escribir un post o Renfe) está destinado a no funcionar bien. Además, mi indignación llega más allá cuando cada mes veo lo que pago de impuestos… es sangrante… además me tocará devolver porque tengo concedida la renta básica de emancipación… que algún día la cobraré claro… luego dicen que los jóvenes no nos emancipamos pronto… yo necesito un curso de esos how to?, pero de emancipación.
Pero bueno, no voy a hacer un post de indignación con el Estado porque me quedaría corta, y seguro que hay gente que está mucho peor.
¿Por qué estoy indignada con Correos? Básicamente porque en el plazo de un mes he intentado usar sus servicios y las dos veces me han hecho gastar más de lo que me costaría contratar un servicio privado (MRW, UPS…) y que seguramente lo habrían hecho mejor.
Situación 1:
Encargo un artículo que me envían por correos, con paquete azul. Hasta ahí todos contentos. El artículo es muy pesado y voluminoso, así que estoy atenta a la web de correos para poder recibirlo en casa. El seguimiento de envíos de la web de Correos es una bazofia, ponen cosas inventadas, cada día borran y ponen lo que se les antoja. Si dicen que el paquete está en la ciudad de destino, no tiene porqué ser verdad, porque luego llamas por teléfono a la oficina (donde disponen de “una web mucho más avanzada” según la personita que te coge el teléfono) y el paquete aún está en la oficina donde se depositó. Si llamas una y otra vez consigues que te digan el día en el que “se reparte”. Jeje, me río. Si estás todo el día en casa, dejarán un papelito de ausencia en los buzones para no tener que cargar el paquete voluminoso de la furgo al portal (ufff… que se van a romper), así que te toca ir a la oficina de correos “más cercana” como puedas y ya recoges allí tu paquete. Así que pagas por un servicio a domicilio que se recoge en oficina… uhm…. la próxima vez que compre en Telepizza a ver si me hacen eso…

Situación 2:
Un buen día decides enviar una carta al estilo tradicional, así que con tu ilusión vas a un estanco, compras tu sobre y tu sello. Allí que te pones en la mesa de la cocina a escribir tu carta. Escribes en el sobre tus datos y los de la persona que recibirá esa carta. La dejas en el mueble de la entrada y “mañana ya la echarás en el buzón”. ERROR!!!! ¿dónde están los buzones de correos de las calles? ¿acaso encuentras alguno? mmm… bueno, no pasa nada. Correos tiene un servicio teléfonico, así que llamas para preguntar por ese buzón “cercano”: ¡la oficina de correos! porque “cada día tenemos menos buzones de correos y no se garantiza la recogida”. tienes que volver a ir a esa oficina de correos (del quinto pino) a dejar allí tu cartita. Así que nada, te paras a pensar y dices: a ver, ¿cuánto me cuesta una empresa privada con servicio urgente y demases? uy, me salen las cuentas.
Correos, bye bye.
Luego hay posts como éste: http://leifmiller.blogspot.com/2008/11/trip-to-post-office.html. Pobre ingenuo… que para no aguantar la cola va a echar la carta en el buzón… ¿cómo? ¿dónde?